A todos nosotros, estemos listos o no,
algún día nos llegará el final. No veremos más amaneceres, ni quedarán minutos,
horas, ni días. Todas las cosas que acumulaste serán olvidadas, atesoradas, o
pasadas a otras personas. Tu riqueza, tu fama y tu poder temporal no tendrán
ningún sentido. No importará lo que poseas o hayas tenido. Tus quejas,
resentimientos, frustraciones y celos finalmente desaparecerán. También tus
esperanzas, ambiciones, planes y objetivos expirarán. Tus logros y fracasos que
parecían tan importantes ya no lo serán. No importa de dónde viniste, ni en qué
lugar del camino te quedaste al final. Tu raza y color de piel serán
irrelevantes. Entonces, ¿qué es lo que realmente importa? ¿Cómo será medido el
valor de tu vida? Lo que importa no es lo que compraste, sino lo que creaste.
No importará lo que conseguiste, sino lo que pudiste dar. Lo que importa no es
lo que aprendiste, sino lo que enseñaste. Lo que importa, son todos los actos
de integridad, compasión, valentía o sacrificio que haya enriquecido o
estimulado a otros a seguir tu ejemplo. Lo que importa no es tu habilidad, sino
el uso que le des. Lo que importa no es cuantas personas conociste, sino
cuántos de ellos sentirán una pérdida cuanto te hallas ido. Lo que importa no
son tus recuerdos, sino los recuerdos que vivan en aquellos que amaste. No
importa cuánto tiempo seas recordado, sino por quién y por qué.
 |
Vigila tus pensamientos: se convierten en palabras
Vigila tus palabras:se convierten en acciones
Vigila tus acciones: se convierten en hábitos
Vigila tus habitos: se convierten en carácter
Vigila tu carácter: se convierte en tu destino
Frank Outlaw
|