Nuestro ser no se define con lo que hacemos, o con lo que los demás dicen que somos.
Desde chiquitos nos ponen un nombre y nos enseñan a responder a ese nombre, luego nos preguntan de grandes quiénes somos y automáticamente respondemos con ese nombre. Pero no es así, somos mucho más de lo que creemos ser. Somos seres tan inmensos y maravillosos que es imposible describirlo con palabras.
Por eso se dice que somos seres fractales, somos un pedacito de algo que nos UNE con todos los seres del planeta y todo lo que existe.
Por eso se dice que somos seres fractales, somos un pedacito de algo que nos UNE con todos los seres del planeta y todo lo que existe.
A su vez, todo lo que existe, existe porque se mueve y porque suena. Por eso me gusta decir que somos una nota musical, distinta a la de todos, y que venimos a escucharla y hacerla escuchar al resto.
Con esto me refiero a que venimos a descubrir nuestra misión o propósito de vida y a ponerlo a servicio a la comunidad. ¿No es maravilloso? Se me pone la piel de gallina cada vez que pienso en ello.
No tenemos porque sufrir, esclavizarnos o pasarla mal para conseguir aquello que nos de plenitud y armonía. Porque si es eso lo que sentimos, estamos en el camino incorrecto.
Amar es nuestro destino, ser feliz nuestro motivo.









